El castillo que corona la colina, una fortaleza militar en forma de estrella rediseñada en 1751 por el ingeniero Juan Martín Cermeño, fue testigo de la derrota catalana en la Guerra de Sucesión Española, sirvió como prisión política bajo el franquismo y no abrió al público hasta 2007, tras décadas de clausura militar. Hoy, el recinto funciona como parque patrimonial municipal, con sus baluartes y fosos preservados como testimonio de tres siglos de arquitectura de asedio.
¿Qué es Montjuïc en Barcelona más allá de sus fortificaciones? La colina se convirtió en un laboratorio de modernidad durante la Exposición Internacional de 1929, que esculpió la gran escalinata, instaló la Fuente Mágica y dejó como legado el Palau Nacional. Los Juegos Olímpicos de 1992 añadieron el Estadi Olímpic y la torre de comunicaciones de Santiago Calatrava, transformando las laderas occidentales en un catálogo de ambición cívica del siglo XX. El resultado es un paisaje donde las canteras romanas lindan con estadios brutalistas, y donde los senderos flanqueados por cipreses serpentean junto a pabellones de exposición diseñados por Mies van der Rohe.
¿Se puede subir a Montjuïc a pie? El castillo se encuentra a 173 metros sobre el nivel del mar, accesible a través de carreteras de curvas diseñadas para convoyes de suministro militar. El ascenso tradicional a pie requiere 40 minutos de subida sostenida. El telefèric de Montjuïc, un teleférico de 752 metros instalado en 1970, reduce el trayecto a ocho minutos, pero evita por completo las terrazas ajardinadas y el recinto olímpico. Las bicicletas eléctricas resuelven el problema del desnivel sin sacrificar la flexibilidad de la ruta, permitiendo a los ciclistas detenerse en los Jardins de Mossèn Cinto Verdaguer, seguir el recorrido de la maratón de 1992 y acercarse a la puerta sur del castillo por el camino de carruajes original.
El interior de la fortaleza conserva polvorines convertidos en salas de exposiciones, un patio de armas central con vistas al delta del Llobregat y paseos de ronda que recorren el plano pentagonal. La ruta del telefèric de Montjuïc termina en el baluarte este, mientras que el teleférico del puerto desciende directamente hasta la Barceloneta. Qué hacer en Montjuïc depende de si se valora más la historia o las vistas; el castillo ofrece ambas, superpuestas a través de 2300 años de ocupación.